Innpulsa Mujeres — El hilo que sostiene el país Saltar al contenido
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Web documental · Innpulsa Mujeres

Este es el país que ellas construyen

En distintos rincones de Colombia, mujeres que aprendieron a salir adelante con lo que tenían encontraron nuevas herramientas y motivaciones para hacer crecer aquello que durante años han levantado con sus propias manos. Empieza a bajar para encontrar sus historias y todo lo que empezó a moverse a su alrededor.

Ministerio de Comercio, Industria y Turismo · iNNpulsa Colombia · CLAP
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01 — La historia

Cuando una mujer emprende, toda la sociedad crece. Siguen siendo madres, esposas, cuidadoras y quienes tejen los hilos de sus comunidades.

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María La Baja, Bolívar

Tierra de mujeres que florecen

En Primero de Julio, las huellas que dejó el conflicto todavía hacen parte de la memoria de sus mujeres. Marticela Peña y otras emprendedoras del corregimiento encontraron en el trabajo juntas una forma de seguir adelante y de imaginar para sus hijos un futuro distinto.

Como Marticela, son miles las mujeres que emprenden con sueños por cumplir y desafían las desigualdades.

Infográfico — Cifras

Las brechas del emprendimiento femenino

35,4%

de los micronegocios en Colombia pertenecen a mujeres

77,6%

de los micronegocios no cuenta con RUT

88,4%

de sus propietarios no cotiza al sistema contributivo de salud o pensión

6,7%

por encima de los hombres está la tasa de desempleo en las mujeres en Colombia

5,5 h

más trabajan en promedio semanal las mujeres migrantes vs las colombianas y perciben 46% menos sueldo

-10%

de las mujeres migrantes en Colombia tienen un empleo formal

36%

de los predios titulados en Colombia pertenecen a mujeres

85,3%

de las mujeres rurales ocupadas no cotiza a pensión

Fuentes: GEM · OIT · BID · DANE

Documental 02 · el impulso

Facatativá, Cundinamarca

La metamorfosis de Laura

Laura Rodríguez es el alma de Facacircus, un emprendimiento cultural que tiene forma de país: sembrando conciencia ecológica y promoviendo infancias que descubren el mundo a través del arte. Porque cuando una mujer emprende y se atreve a ser quien es, toda la sociedad crece.

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Formación, capital semilla y comunidad.

Fotografías

Los rostros de la economía popular

BOGOTÁ · 01
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BOGOTÁ · 03
BOGOTÁ · 04

Bogotá fue la primera parada de las ferias de emprendimiento de Innpulsa Mujeres. Un evento para encontrarnos con mujeres que convierten sus ideas en productos, sus talentos en oportunidades y sus sueños en emprendimientos que dejan huella.

Bogotá 01 / 04
CARTAGENA · 01
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CARTAGENA · 04

Cartagena también fue protagonista en Hecho por Ellas, gracias a los emprendimientos, historias, talento y mujeres que decidieron creer en sus ideas y convertirlas en realidad.

Cartagena 01 / 04
GIRÓN · 01
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GIRÓN · 04

Así vivimos nuestro circuito comercial Hecho por Ellas edición Girón, en donde la creatividad y las ganas de salir adelante se hacen sentir de parte de mujeres santandereanas.

Girón 01 / 04
ARAUCA · 01
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ARAUCA · 04

La capital del joropo se llenó de sueños y talento gracias a Hecho por ellas. Así vivimos el talento de las mujeres emprendedoras en la ciudad de Arauca.

Arauca 01 / 04
CALI · 01
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Cali 01 / 04

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Jamundí, Valle del Cauca

Del campo, para el campo y por el café

Claudia Quintero creció entre los cafetales de Huila, pero durante años la vida la llevó lejos de las montañas. Hace cerca de seis años, junto a Diana, su pareja, volvió a encontrarse con el campo en el corregimiento de San Antonio, en Jamundí. Allí descubrió que cultivar café también podía ser una forma de volver a casa.

Infográfico — Barreras

Las barreras invisibles que enfrentan las mujeres para emprender

Carga doméstica

Global
Mujeres ~4.1 hrs/día
Hombres ~1.7 hrs/día
Latam
Mujeres ~3.5-4.5 hrs
Hombres ~1.2-1.8 hrs
Colombia
Mujeres 7.7 hrs/día
Hombres 3.1 hrs/día
85,3%

de las trabajadoras independientes en contexto vulnerable no cotiza a pensión.

60%

de las mujeres víctimas del conflicto vive por debajo de la línea de pobreza monetaria

68%

de las emprendedoras trans reporta haber sufrido rechazo o denegación de crédito al formalizar o solicitar productos financieros debido a su identidad de género.

Fuentes: Global Entrepreneurship Monitor (GEM) · Organización Internacional del Trabajo (OIT) · Banco Interamericano de Desarrollo (BID) · DANE

Sin embargo, las barreras también están para superarlas. Estas son algunas de sus voces.

Crónicas · desliza →

Historias que se cuentan de lado a lado

MARYURI · 01
MARYURI · 02
MARYURI · 03
MARYURI · 04
01 CACAO · PIAMONTE, CAUCA

¿A qué sabe Piamonte?

Allí fue donde empezó a construirse Chocolates Mirasol, el emprendimiento del que hoy Maryuri Ruiz, una joven de 21 años, se encarga, con el fin de continuar el legado familiar de más de veinte años de historia.

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CACAO · PIAMONTE, CAUCA

¿A qué sabe Piamonte?

La noche era el momento en que el cacao cambiaba de forma para Maryuri; con el olor presente en la casa y, sin darse cuenta, en sus recuerdos; con su padre cosechando y tostando el cacao, con sus hermanos y ella ayudando a moldear el chocolate que sería después el sustento de su hogar, ubicado en La Guajira, una vereda de Piamonte, un municipio del departamento verde de Colombia: Cauca.

“Piamonte siempre ha sido catalogado como un territorio de zona roja, que no se puede ingresar, que los grupos armados tienen influencia. Pero Piamonte va mucho más allá: es turismo, son las aguas que tiene, es la naturaleza, es la biodiversidad y es la tranquilidad que tienen las familias acá. No es lo que pintan las personas del centro del país”, asegura ella.

Allí fue donde empezó a construirse Chocolates Mirasol, el emprendimiento del que hoy Maryuri Ruiz, una joven de 21 años, se encarga, con el fin de continuar el legado familiar de más de veinte años de historia; pues lo que para ella era una escena cotidiana terminó convirtiéndose en una herencia.

En la vereda La Guajira comenzó este sueño, que primero fue de sus padres. Por esos mismos años, el nombre de la vereda también comenzaba a aparecer en las páginas de noticias.

Mientras afuera se hablaba de La Guajira, en la finca de la familia de Maryuri las jornadas empezaban entre matas de cacao; sus padres habían encontrado en el cultivo una forma de salir adelante. Con los años, sus hijos aprendieron a reconocer los tiempos de la tierra, a cuidar las plantas y a entender que aquella decisión también podía convertirse en su propio camino.

Y parece ser que lo lograron.

Tras volver a percibir el cacao como una parte fundamental de su vida, Maryuri decidió hacer lo mismo que sus hermanos: involucrarse con el negocio de la familia. Estudió aquello que quería aprender desde niña: hacer chocolates rellenos.

Es así como la transformación de Maryuri no fue solamente de ella, sino también del emprendimiento de su familia.

Al principio, el chocolate de mesa que hacía la familia era preparado por su papá. Con el tiempo, Maryuri aprendió nuevas técnicas y comenzó a experimentar con el cacao para crear productos que fueran más allá de aquella primera receta; así, junto a sus hermanos, fue convirtiendo un trabajo familiar en Chocolates Mirasol.

El proceso comienza en las mismas tierras donde cultivan el cacao. Allí se cosechan las mazorcas y se extraen los granos que, después de pasar por el proceso de fermentación y secado, están listos para continuar su recorrido. Luego vienen las manos que los tuestan, buscando el punto que les permita conservar y resaltar sus características. Después se descascarillan, separando el grano de la cáscara, y finalmente se muelen y transforman hasta convertirse en chocolate.

Cada etapa tiene detrás a un integrante de la familia: unos están en el cultivo; otros se encargan del tostado y el procesamiento; otros participan en la transformación y, finalmente, algunos llevan el producto hasta quienes lo compran. El cacao va pasando de unas manos a otras, pero nunca deja de ser un trabajo familiar, es así como lo que comenzó con el chocolate de mesa que hacía su papá terminó convirtiéndose en una cadena en la que cada uno encontró una manera de aportar.

Aquella tranquilidad de la que hoy habla Maryuri no siempre estuvo presente en sus pensamientos sobre Piamonte. Durante años, el municipio apareció en las noticias por cuenta de la guerra. En agosto de 2005, una incursión de las FARC contra el puesto de Policía dejó tres uniformados muertos y varios heridos.

El tiempo pasó y cambiaron los actores, pero la violencia siguió haciendo parte de la historia del territorio. Años después, Piamonte volvería a ser noticia por los asesinatos, las amenazas y los desplazamientos asociados a la disputa entre grupos armados.

Aunque en realidad, alguna vez también consideró dejar el territorio para seguir sus sueños lejos de las montañas, de las aguas cristalinas, lejos de aquel calor humano que distingue a su gente, como ella misma lo describe.

La secundaria también tuvo mucho que ver en su relación poco afianzada con el territorio. En el colegio empezó a mirar más allá de Piamonte: escuchaba a sus compañeros hablar de irse, de estudiar en otros lugares, de conocer otras ciudades y construir su vida lejos de allí; a esa edad, cuando el mundo parece ensancharse más rápido que el lugar que uno habita, el territorio comenzó a parecerle pequeño.

Poco a poco, se instaló en ella la idea de que para avanzar debía dejar atrás todo aquello que tuviera que ver con Piamonte.

Sin embargo, aquel pensamiento quedó relegado en su memoria una vez que esa etapa culminó y tuvo la oportunidad de volver a conocer lo que era su hogar, con su gente y con su familia, que estaba cada vez más involucrada con el negocio que iniciaron sus padres.

Así descubrió que el territorio no era pequeño por naturaleza; ella lo había percibido así porque no lo conocía lo suficiente.

Luego de dos años de volver a las montañas de su territorio y a la vida que había dejado atrás, decidió que quería quedarse.

Se dejó cautivar por su región y, por eso, desea que los demás puedan vivir lo mismo al conocer Piamonte.

Con sus frutos amazónicos contenidos en los chocolates que hacen, con su biodiversidad rodeándolos mientras realizan el proceso, con los paisajes que disfrutan entre risas y en el día a día, con la conservación de esos lugares y con la posibilidad de generar ingresos más allá de lo ilícito.

Hoy, aquella niña que moldeaba el chocolate junto a su familia siente el olor del cacao inundando la casa mientras prueba nuevas formas de llevarlo a más personas.

Hoy, aquella niña es la mujer que tomó ese mismo chocolate, aprendió a transformarlo y lo convirtió en una forma de hablar de su territorio.

Y eso es Chocolates Mirasol para ella… es la definición de Piamonte.

ALEXANDRA · 01
ALEXANDRA · 02
ALEXANDRA · 03
ALEXANDRA · 04
02 CABELLO AFRO · MEDELLÍN

Dulce Afro: la transformación de un cabello que el racismo intentó borrar

Durante años, Alexandra no supo cómo era realmente su propio cabello. No conocía su textura, no sabía qué podía hacer con él y tampoco tenía referentes cercanos que le mostraran otra forma de habitarlo.

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CABELLO AFRO · MEDELLÍN

Dulce Afro: la transformación de un cabello que el racismo intentó borrar

Cuando decidió empezar a amar y comprender su cabello natural, entendió algo que le cambiaría la vida: el problema nunca había estado ahí. El problema era un sistema entero —industria, lenguaje, mercado— que nunca le había dado el conocimiento ni las herramientas para quererlo tal como era. Alisarse nunca había sido, realmente, una decisión libre; había sido la única opción disponible.

Ese cambio, sin embargo, no nació únicamente de los videos ni del conocimiento que encontró en internet. También fue posible gracias a una herencia mucho más silenciosa: la de una madre que, incluso después de atravesar la violencia y la incertidumbre, nunca dejó de enseñarle que siempre había otra forma de seguir adelante. Antes de aprender a cuidar su cabello, Alexandra ya había aprendido algo igual de importante: la resistencia también podía heredarse.

Alexandra creció en Medellín, pero su historia empezó mucho antes de llegar allí. Sus primeros años de vida están ligados a Cocorná y El Bagre, Antioquia, pueblos donde su mamá fue maestra y donde el aula era, muchas veces, uno de los pocos lugares donde la comunidad todavía podía respirar. Corrían los últimos años del siglo pasado, cuando ambos municipios se convirtieron en escenario de una disputa armada que no daba tregua.

Cocorná era un corredor estratégico disputado entre guerrilleros y paramilitares, y El Bagre ardía por el control del oro y la coca bajo el régimen del terror del Bloque Mineros de las AUC.

Fueron los primeros territorios donde ella enseñó, en años en los que dar clase también significaba estar en medio del fuego cruzado.

Alexandra no guarda esos recuerdos como propios; los heredó de su madre.

Lo que sí recuerda, y marcó su infancia, fue la ausencia. Su padre se fue cuando ella tenía aproximadamente cuatro años, sin explicación, dejando a su madre sola frente a la tarea de sacar adelante a sus hijos. No hubo red de apoyo ni ahorro familiar. Hubo, en cambio, una mujer que —como recordaría después Alexandra— nunca le enseñó a tirar la toalla.

“Siempre tuve una mamá muy resiliente. Ella me enseñó que era necesario sobreponerse a las situaciones y buscar la manera de seguir adelante, incluso cuando las circunstancias fueran muy difíciles”, afirma Alexandra.

Con esa herencia de resistencia a cuestas y ya con las herramientas para nombrar lo que antes solo sentía, Alexandra empezó a caminar hacia lo que después sería Dulce Afro.

El camino de la idea al negocio no fue una línea recta ni una decisión repentina. Pasaron años entre el primer video de YouTube y el primer producto vendido. En medio hubo un familiar que le regaló un gel importado, de esos que usaban las youtubers que ella veía desde niña.

Alexandra lo guardó como un tesoro.

También hubo ensayos de cuidado con productos pensados para otro tipo de cabello y la paciencia de ir armando, poco a poco, un conocimiento que nadie le había entregado de fábrica sobre cómo cuidar el suyo.

En el año 2018, cuando Alexandra empezó a emprender fue casi de manera accidental. Una conocida que distribuía una marca colombiana de productos capilares decidió retirarse del negocio y le cedió su lugar.

Para asumirlo necesitaba un capital que no tenía. Fue entonces cuando su madre le prestó 350.000 pesos.

Se los entregó con algo de desconfianza, porque Alexandra nunca antes había mostrado señales de querer emprender, vender productos o hacer negocios. Aun así decidió confiar y lo hizo con una frase que sonaba casi a un acto de fe:

“Tome la plata y hágalo bien”.

Con ese dinero nació lo que primero fue un negocio multimarca. Alexandra distribuía y recomendaba productos de otras compañías, probándolos ella misma antes de sugerirles a sus clientas. Fue justamente esa cercanía con tantas fórmulas la que le mostró un vacío: no existía un solo producto capaz de dar, en un solo paso, el resultado que muchas mujeres —ella incluida— buscaban.

Había que combinar dos, tres y hasta cuatro productos de marcas distintas.

Entonces decidió crear el suyo.

Aprendió formulación de cosméticos por su cuenta, visitó los locales cercanos a la Plaza Minorista de Medellín preguntando por insumos y ensayó fórmulas en su propia casa hasta encontrar una que la convenciera. Esa fórmula, nacida entre ensayos en la cocina de su casa, marcó el inicio del primer producto de Dulce Afro, la marca que ella misma fundaría.

“Yo traté de ser consciente de las posibilidades y capacidades que tenía. Revisé qué podía hacer y decidí aferrarme a eso. Pensé que debía hacer muy bien aquello que estaba dentro de mis posibilidades y que, si algo no podía conseguir inmediatamente, podría alcanzarlo más adelante.”

Alexandra empezó con lo que tenía: conocimiento, curiosidad, experiencia y los recursos que encontraba en el camino. Con ellos fue construyendo sus propias oportunidades y, poco a poco, una empresa que también terminó convirtiéndose en una forma de transformar aquello que alguna vez le hizo sentir que no encajaba.

Detrás del nombre de la marca hay una decisión consciente. Alexandra creció escuchando que el cabello afro era “duro”, “difícil” o “feo”: un vocabulario entero construido para convertirlo en un problema que debía resolverse.

Cuando llegó el momento de nombrar su marca quiso hacer exactamente lo contrario.

Ella misma lo resume así:

“A mí el cabello afro me parece similar a un algodón de azúcar. Desde esa idea comencé a construir una analogía visual y conceptual. El logo de la marca representa un algodón de azúcar rosado con un trinche, pero, al mismo tiempo, la forma puede verse como un cabello afro.”

De ahí nació la analogía que sostiene toda la identidad de la marca. Nadie mira un algodón de azúcar y lo describe como feo, duro o desagradable. Al contrario, se habla de él como algo suave, esponjoso y delicado.

Ese fue el lenguaje que Alexandra decidió trasladar al cabello afro.

Cambiar las palabras también era cambiar la manera de mirarse.

Hoy la marca sigue creciendo casi enteramente desde canales digitales, sostenida por las reseñas de sus clientas, por asesorías personalizadas y por un catálogo de productos propios en proceso de certificación ante el INVIMA.

Pero, más allá de las ventas, lo que Alexandra construyó con Dulce Afro es, en el fondo, la respuesta adulta a la niña que una vez se alisó el cabello para poder ser vista como bonita: un lugar donde ese mismo cabello, en su forma más natural, ya no tiene que esconderse.

Si esa niña de nueve años pudiera ver en qué se convirtió, quizá no lo entendería de inmediato. Ella solo sabía que alisarse el cabello era el precio de ser querida. No tenía cómo imaginar que, años después, esa misma textura que la hizo sentir fuera de lugar sería el corazón de una marca, un lenguaje y una comunidad entera construida para decirles a otras niñas lo que nadie alcanzó a decirle a tiempo.

Alexandra no borró a esa niña. La lleva en cada fórmula, en cada nombre dulce que le pone a un producto y en cada palabra que decidió no volver a usar. Dulce Afro es, en el fondo, la carta que la mujer de hoy le escribe a la niña de entonces: que su cabello nunca estuvo mal, que jamás tuvo que esconderse y que siempre fue, y sigue siendo, hermoso al natural.

Estas historias ocurren en un mapa concreto. Cinco territorios donde el programa dejó huella.

Infográfico — Mapa

Cinco territorios, una misma fuerza

Bogotá
Cali
Cartagena
Girón
Arauca

Bogotá

Cundinamarca

Bogotá · Historia 01

Bogotá · Historia 02

Bogotá · Historia 03

Cali

Valle del Cauca

Cali · Historia 01

Cali · Historia 02

Cali · Historia 03

Cartagena

Bolívar

Historia Dulcelys · Ébanos

Dulcelys Gaviria demuestra que los sueños pueden convertirse en una forma de conectar con nuestras raíces a través de su emprendimiento Ébanos.

Historia Yolaida · Furesca

Yolaida Garcés encontró en el reciclaje una oportunidad para salir adelante y convertir su pasión por transformar materiales en el propósito detrás de su emprendimiento Furesca.

Historia Farides · Farides Designs

Farides Designs nació de un sueño en el que la independencia y la moda se encontraron para convertirse en el emprendimiento de Farides Torres.

Girón

Santander

Historia Cendry · Drycen Designs

Ingeniera de profesión, pero artesana por elección, Cendry Martelo encontró en las artesanías una pasión que la llevó a crear Drycen Designs y convertir su creatividad en una nueva forma de emprender.

Historia Daniela · Dye T-Shirts

Con más de 15 años en Bucaramanga, Daniela Visbal encontró en el arte una nueva forma de expresarse y emprender. Así nació Dye T-Shirts, un proyecto que tomó vida durante la pandemia.

Historia Bibiana y Ana · Alma

Lo que comenzó como el deseo de encontrar productos naturales en Bucaramanga terminó convirtiéndose en una oportunidad para emprender. Así, Bibiana Ariza y Ana González dieron vida a Alma.

Arauca

Arauca

Historia de Ligia Lindarte

En el crochet, Ligia Lindarte encontró una de sus pasiones y el camino para convertir su creatividad en un emprendimiento. Así nació Lupelu Crochet, una historia que lleva el talento de Arauca a nuevos lugares.

Arauca · Historia 02

Arauca · Historia 03

01 / 05 COLOMBIA · 5 TERRITORIOS Toca un punto del mapa

Reels recap

Historias de emprendimiento en los territorios

Entre agosto y septiembre de 2026 se realizaron las ferias Hecho por Ellas, en las que estuvieron presentes algunas mujeres emprendedoras del programa iNNpulsa Mujeres.

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Bogotá Feria nacional
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Cartagena Feria nacional
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Girón Feria nacional
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Arauca Feria nacional

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Conclusión

Este especial nace de una convicción

Este especial nace de una convicción

La historia de Colombia ha sido construida por mujeres que, durante generaciones, han sostenido la vida, la economía y los territorios desde lugares que pocas veces aparecen en los grandes relatos: el cuidado de los otros, el rebusque, la atención, el sostenimiento emocional y el trabajo informal. Han estado ahí, haciendo que las cosas sucedan, aunque muchas veces su esfuerzo haya pasado desapercibido o se haya dado por sentado.

De esa realidad nació iNNpulsa Mujeres, una iniciativa del Gobierno de Colombia, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo e iNNpulsa Colombia que busca contribuir a cerrar las brechas que enfrentan las mujeres que emprenden. Su punto de partida es sencillo, pero profundo: cuando una mujer encuentra mejores condiciones para hacer crecer su emprendimiento, los efectos pueden ir mucho más allá de ella. Pueden llegar a su familia, a quienes trabajan a su lado y a la comunidad que la rodea.

Desde el Centro Latinoamericano del Propósito, CLAP, asumimos el reto de acompañar territorialmente esta estrategia con una idea en mente: no todas las mujeres necesitan lo mismo. Por eso, más que mirar únicamente sus negocios, quisimos conocer sus contextos, sus dificultades y sobre todo, las razones que las mantienen en pie.

Porque detrás de cada emprendimiento hay algo que rara vez aparece en una cifra.

Hay una madre que quiere que sus hijos tengan más oportunidades, una mujer que quiere demostrarle a su comunidad que sí se puede, una campesina que se niega a dejar perder un conocimiento aprendido de sus mayores, una migrante que decidió volver a empezar o una mujer que, después de haberlo perdido casi todo, encontró en su oficio una manera de reconstruir su vida.

Las historias que habitan este especial son apenas algunas de las muchas que encontramos durante estos meses. Todas las demás mujeres con quienes conversamos en el tiempo en que se desarrolló iNNpulsa Mujeres representan, desde sus propias circunstancias, algo que va más allá de las 5.900 mujeres beneficiarias de esta estrategia. También representan a las 11.353 mujeres que se postularon, buscando una oportunidad para llevar sus emprendimientos un poco más lejos.

No quisimos contar solamente qué hizo el programa. Quisimos contar por qué ellas lo hacen, de ahí nace el título de este espacio.

Qué las hizo comenzar.

Qué las ha mantenido adelante.

Qué esperan construir.

Y qué puede cambiar cuando el esfuerzo de tantos años encuentra conocimiento, acompañamiento y nuevas oportunidades.

Gracias a iNNpulsa Colombia por hacer posible esta estrategia y por permitirnos acercarnos a estas historias.

Y especialmente, gracias a Marticela, Laura, Claudia, Alexandra, Maryuri y a todas las mujeres que nos abrieron las puertas de sus casas, sus negocios y sus historias, que nos regalaron sus sonrisas y sus lágrimas por igual. Sabemos que ningún relato alcanza para contar todo lo que hay detrás de una vida. Solo esperamos haber mirado con suficiente atención y haber contado con justicia una parte de ese esfuerzo.

Si usted, amable lector, llegó hasta aquí, probablemente ya entendió que detrás de cada producto, cada venta y cada pequeño negocio hay mucho más de lo que se ve. La próxima vez que encuentre a una mujer emprendedora, deténgase un momento. Pregúntele por su historia, compre lo que hace. Recomiéndela. Ayúdela a crecer.

Ahora sabe que cuando una mujer encuentra una oportunidad para avanzar, algo más que su negocio puede empezar a cambiar.

Créditos

Una historia hecha por muchas manos

Dirección general Julián Amorocho Becerra
Coordinación creativa Laura Marcela Contreras
Investigación Nayerly García Mariana Saavedra
Video y fotografía Sebastián Cáceres Carlos Galván
Diseño y desarrollo Elba Méndez Juan Camilo Álvarez
Apoyo y agradecimientos Ministerio de Comercio, Industria y Turismo iNNpulsa Colombia Centro Latinoamericano del Propósito, CLAP
Aliados estratégicos Ministerio de Comercio, Industria y Turismo · iNNpulsa Colombia · CLAP
Cuando una mujer emprende, toda la sociedad crece. innpulsa mujeres · 2026